sábado, abril 25, 2015

+ ¡No tienes ningún puto derecho!
-  ¿A qué? ¿Qué dices ahora?
+  Que no tienes derecho a sentir algo por mí. No ahora. No en este momento. 
- Ya claro como si pudiera elegir quién y cuándo.
+ ¡Pues sí, joder!
- ¿Qué quieres que haga?
+ Que te vayas con otra. Que te olvides de mí. Bueno no, mejor no. Que sigas ahí pero no sientas nada, por favor. Te lo pones más difícil y me lo complicas más a mí. Es más sencillo no sentir nada, no gustar, no querer, no dar demasiada importancia. 
- ¿Pero qué pasa? 
+ Que llegas tarde. Que yo ahora no tengo nada que darte. Que ya no puedo ser tuya. Se acabó. Tuviste mil oportunidades y para ti todo era una confusión. Que no me engañes, que te dabas cuenta de todo, hasta de como te miraba. Pero que no hiciste nada. ¡Y ahora no es justo! No es justo que vengas como si realmente te importara o pudiera llegar a ser algo para ti. Porque seamos sinceros, no llegaríamos a ninguna parte. Sin ser nada solo discutíamos y no lo ponías fácil para arreglar. Que no tienes derecho a hacerme esta putada. No tienes derecho a venir y recordarme que tu también estás donde estaba yo. Que ya no. Que no es que no pueda, no quiero. 
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