miércoles, enero 07, 2015

¿Hola? ¿Estas ahí? ¿Puedo hablarte? ¿No? ¿Te escribo? Vale. 
No creas que no me acuerdo de ti eh, aunque no me leas, aunque no me sientas, ni pase por tu cabeza, aquí estoy. Es que ha salido la canción que me enseñaste mientras pensaba, y me he puesto ñoña, ya me perdonarás. Lo siento, por milésima vez. Y gracias también. A veces me acuerdo de esos escasos minutos que estuvimos abrazados. Y que me mirabas hablar. Y aún no sé porque me mirabas así. Pero me entristezco al pensarlo. Y fue fugaz, tonto y en realidad no tendría que darme de sí para escribir tanto. Pero es que me mirabas tan así, tan bonito, y a mi me daba vergüenza observarte, por sí pensabas mal de mí. Y aunque te pareciera que tus amigos se alegraban más de vernos juntos que tú. No, porque quizás he reaccionado tarde. Pero me encantó. Me encantó sentarme contigo y que la gente nos mirará pensando que qué hacíamos juntos. Y lo siento, si contigo me han comido los nervios y no me he dejado ser yo misma, pero me apetecía tanto hacerlo bien que olvidé que no sabía cómo. Y como todo esto quedará en el aire, que te vaya bien, no como despedida, si no como un te espero. 
Te escribo, con fuerza. 
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