lunes, septiembre 29, 2014

¿Qué te gustaba, no? Y ahora que rabia. Que rabia que te encantaba cuando te hablaba sólo para ti o cuando te cantaba. Cuando aparté de su música, te quería oír a ti. Que te dejaba hablar, y se moría por callarte. Qué bonito. Tragar su humo y levantar. Revolver la puta cama una vez más. Y despertar otra vez entre trozos, lagunas, resaca y volver a empezar. Dejaba las cervezas en la mesa solo para darte un beso. Y te dejaba un casco cuando ibais juntos en el bus. Qué fugaz. Y te soltaba pero se acercaba a ti cuando veía amenazas. Y tu suplicándole que dejara de fumar, cuando era lo que le hacía un poco más ėl. Machacarle para que se soltara y hablara un poco más. Que te cantara algún rap y te dejara darle mal. Cuanto significaba todo y a que poco te sabía. Él te daba música y alas, y tú querías más. Siempre pidiendo, queriendo molestar. Dándole guerra cuando sólo se quería relajar. Y tu pensabas que se quedaría, ¿a qué sí? Qué te aguantaría en el sofá un mes más. Y cuando se fue, ¿qué? Ahora repites todos los días las mismas canciones, respiras aire y quieres humo, te quedas sola en la cama y no sabes como despertar, no sabes a quién hablar. ¿Tu problema? Que pedías cosas que él no te podía dar. Y como ya tocaba, llego un día que se tuvo que acabar. Si tu no le valorabas, ya lo haría alguien más. 
- Blue. 
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