Dale rienda suelta a la vida, cuando la cojas, suéltala, y cuando ella te coja a ti, deja que lo haga.
No cojas a la vida. No la retengas en tus brazos, te perjudicará. Déjala libre y tranquila. Dale rienda suelta. Persíguela. Persiguela hasta que te canses y decidas reponer fuerzas. Pero no creas poseerla, porque la gente que agarra y no suelta a la vida, se vuelve loca. Porque mientras no disfruta de ella, simplemente la retiene para que no le dañe. Pero el que la persigue, vive por el camino.
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